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Internet de las cosas

El Internet de las cosas con frecuencia se confunde con la noción de objeto conectado. Un sistema en crecimiento, el IoT está presente tanto en la vida doméstica como en la industria, el comercio o la agricultura.

El IoT se enfoca en mejorar y automatizar procesos. Además, optimizar la comprensión de las necesidades, la atención al cliente y facilitar la toma de decisiones. El Internet de las Cosas representa un avance en el día a día y potencia los negocios.

¿Quieres saber más acerca de este tema? Sigue leyendo este artículo. Te ayudamos a comprender de forma sencilla el concepto de Internet de las cosas. Asimismo, te mostramos todas sus ventajas en el sector empresarial actual.

¿Qué es el Internet de las cosas?

Internet de las cosas o IoT para Internet de las cosas se refiere tanto al proceso de conectar objetos físicos a Internet como a la red que conecta estos objetos.

Por “objetos” nos referimos a dispositivos cotidianos como, por ejemplo, domótica, reloj deportivo, entre otros. Así como también, dispositivos médicos, maquinaria agrícola, cadenas de suministro, robots industriales o semáforos.

En última instancia, IoT conecta cualquier cosa capaz de transferir datos a través de una red. Y esto, sin requerir interacciones entre humanos o entre un humano y una computadora. Sin embargo, la interacción hombre-máquina es posible, aunque solo sea para proceder a configurar o simplemente acceder a la información.

En el corazón de la Internet de las cosas se encuentra la capacidad del objeto para interconectarse e interactuar con su entorno físico. Por lo tanto, incluye:

  • Objetos conectados directamente a internet.
  • Máquina a máquina M2M. Es decir, comunicación entre máquinas y acceso al sistema de información sin intervención humana. Esto puede darse por medio de Bluetooth, RFID, Wifi, 4G y actualmente por 5G.
  • Terminales inteligentes conectados como tabletas o dispositivos inteligentes.
  • En sí, son todos los objetos conectados, entre ellos y con la red. Los que capturan, almacenan y transmiten datos.
 

¿Cómo surge el Internet de las Cosas?

El primer objeto conectado a internet fue un dispensador de bebidas frías en la Universidad Carnegie Mellon (Estados Unidos) en 1982. La noción de dispositivo conectado existe desde la década de 1970.

El término “Internet de las cosas” aún no se ha inventado. Por ello, entonces se denomina como la Internet integrada o la informática generalizada.

No fue hasta 1999 que Kevin Ashton, científico informático de Procter & Gamble, utilizó por primera vez el término Internet de las cosas. Este nombre pretendía despertar el interés de los responsables de la toma de decisiones en la tecnología de identificación por radio (RFID).

Así como también, en los demás sensores que quería instalar en los productos de su cadena de suministro.

Ese mismo año, el profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Neil Gershenfeld, publicó When Things Start to Think . En este libro, describe claramente la dirección que toma la interconexión de las máquinas. Pero sin utilizar la expresión de Ashton.

La evolución del IoT se basó en gran medida en la llamada comunicación “máquina a máquina” (M2M). Se refiere a dispositivos capaces de conectarse entre sí a través de una red sin interacción humana.

Hoy en día, el IoT es una red de sensores formada por miles de millones de objetos inteligentes que conectan personas, sistemas informáticos y aplicaciones con el objetivo de compartir y recopilar datos.

El IoT es posible gracias a la fuerte convergencia tecnológica actual. Es decir, el Internet, tecnologías inalámbricas, sistemas microelectromecánicos, microservicios, entre otros. Todos estos, que se encuentran entre la tecnología operativa (TO) y la tecnología de la información (TI).

 

Ámbitos en que se aplica el Internet de las cosas

El Internet de las Cosas contribuye a la modificación o creación de nuevos usos. Los más conocidos son los vinculados al gran público con smartphones, relojes conectados o incluso equipos domésticos conectados. Sin embargo, otras áreas tienen un gran potencial para implementar proyectos de IoT, como:

  • Industria: con mantenimiento predictivo, gestión automatizada de alertas, optimización de procesos, reducción del gasto energético.
  • La ciudad: con el desarrollo de los aparcamientos conectados, la gestión remota de la iluminación, la visualización urbana dinámica, la gestión de los recursos como electricidad.
  • Transporte: con gestión de flotas, carpooling dinámico, seguimiento de accidentes, etc.
  • Atención médica: con atención y monitoreo remoto de pacientes, máquinas conectadas. Aunque, el desarrollo es más difícil debido a las muchas limitaciones relacionadas con la confidencialidad y seguridad de los datos médicos.
 

¿Es lo mismo un objeto conectado que el Internet de las cosas?

El término “objeto conectado” abarca cualquier dispositivo conectado sin conexión a Internet. Por ejemplo, a través de Bluetooth. El Internet de las Cosas, por su parte, consiste en la interconexión entre la Web y los objetos.

Sin embargo, el adjetivo “conectado” mayormente se usa por conveniencia para referirse a un dispositivo que forma parte de Internet de las cosas, como un automóvil conectado o una casa conectada.

Además, también forman parte de la red personas con implante de monitor cardíaco o animales con chip de identificación.

¿Cómo funciona el IoT?

Un ecosistema de IoT se compone de objetos habilitados para la web o que utilizan sistemas informáticos integrados.

Un objeto conectado a IoT puede recopilar datos sobre su entorno a través de sensores. Luego los utiliza a través de procesadores antes de enviarlos a uno o más destinatarios. Para que esto sea posible, utiliza su equipo de comunicación integrado.

Comparte los datos recopilados a través de una puerta de enlace IoT. Es una solución que permite la comunicación entre dispositivos o entre éstos y la nube. Por lo tanto, la información se transfiere directamente a la nube para su análisis y exportación a otro dispositivo IoT para el análisis local.

IoT empresarial e IoT industrial o IoT

El Internet de las Cosas se está democratizando en todos los sectores de actividad. Es decir, en producción, transporte, retail, sanidad, agricultura, infraestructuras, domótica, servicios públicos, etc.

En el sector de la salud, por ejemplo, el IoT tiene muchas aplicaciones:

  • Seguimiento detallado de pacientes mediante análisis continuo de datos generados por implantes o sensores.
  • Gestión de stocks de productos e instrumentos y mantenimiento de dispositivos en el hospital.
  • Monitorear los signos vitales de los bomberos de guardia o trabajadores en sitios de alto riesgo.
  • En caso de emergencia, cálculo de rutas optimizando el tiempo de respuesta de primeros auxilios, etc.

En el campo de la seguridad, el Internet de las Cosas aporta muchas soluciones a los problemas de control de acceso y autenticación:

  • Sensores conectados que controlan la entrada y salida de los empleados a través de un teléfono inteligente.
  • Sensores en máquinas herramienta que mejoran la seguridad laboral.
  • Sistemas que mejoran la seguridad de los bienes y las personas en las tiendas.
  • Detección de incendios, etc.

En el área de suministro de bienes, las cadenas de suministro se monitorean y optimizan utilizando sensores y análisis de IoT. Un sistema IoT puede determinar automáticamente la operación de entrega más conveniente para las dos partes.

 Al mismo tiempo, se optimiza la necesidad de mano de obra, lo que conlleva una minimización de costes para la empresa.

En general, el IoT permite mejorar la producción, reducir el tiempo de inactividad no planificado de herramientas y materias primas. Asimismo, es de gran ayuda para aumentar la seguridad de muchas herramientas o sistemas.

Todos los sectores industriales pueden beneficiarse de él, con aplicaciones tan diversas como la recuperación de fibras en la industria de transformación de la madera o el control de perforadoras en una plataforma petrolífera.

La “ciudad inteligente”, repleta de sensores y aplicaciones IoT, constituye un ecosistema perfecto del Internet de las Cosas. Es decir, control de emisiones para reducir la contaminación atmosférica, seguimiento y control del tráfico de vehículos, ahorro energético, etc.

Incluye así múltiples dispositivos y sistemas denominados inteligentes. Todos estos van desde una simple farola hasta la optimización del tráfico urbano. Así como también, pasa por la videovigilancia o el mapeo de emisiones sonoras.

Por último, en el sector agrícola, los sistemas que utilizan IoT participan en la monitorización de campos e invernaderos. Esto se refiere a la luminosidad, temperatura, humedad del aire y del suelo.

Sin embargo, esto no es todo. El Internet de las cosas ayuda a analizar también la composición del suelo, previsiones meteorológicas, monitorización de la ubicación y salud del ganado y mucho más.

La agricultura y la ganadería “inteligentes” también se están beneficiando de los recursos de IoT. Por ejemplo, en la automatización de los sistemas de riego del suelo y alimentación del ganado. En resumen, las posibilidades de aplicación del Internet de las Cosas son casi infinitas.

Ventajas del Internet de las cosas en el ámbito empresarial

A decir verdad, el Internet de las cosas ofrece muchas posibilidades, tales como:

  • Recopilar datos en cualquier máquina y acceder a ellos desde cualquier lugar y en cualquier momento.
  • Conectar muchos dispositivos electrónicos en una red y obtener una comunicación óptima entre ellos.
  • Automatizar tareas y procesos.
  • Mejorar la calidad de los productos o servicios y la experiencia del cliente.
  • Reducir la necesidad de intervención humana y por lo tanto los costos de mano de obra.
  • Ahorrar tiempo y reducir costos en las transferencias de paquetes de datos.
  • Reducir los costos de inversión en producción y optimizar la gestión de procesos.
  • Monitorear y adaptar todos los procesos comerciales.
  • Optimizar la toma de decisiones, estratégicas o comerciales.

El Internet de las cosas permite obtener una visión en tiempo real del funcionamiento de un sistema mediante la recopilación, agregación y análisis de información sobre todos sus componentes. Y esto, desde la cadena de suministro hasta las operaciones logísticas, pasando por el rendimiento de la flota de equipos e infraestructuras.

Aquí hay un ejemplo revelador para ilustrar este punto. Cuando te acercas a tu casa en tu coche conectado, envía tu información de geolocalización al termostato del sistema de calefacción de la casa.

Al analizar estos datos, este último es capaz de ajustar la temperatura interior de cualquier habitación en tu ausencia según los ajustes establecidos de antemano. Por lo tanto, la intervención humana solo tiene lugar en el momento de la configuración. En este caso, el Internet de las cosas hace el resto.

Por supuesto, los datos recopilados se pueden utilizar en tiempo real y a largo plazo. En última instancia, los análisis pueden ser realizados tanto por humanos como por una inteligencia artificial (IA). En el último escenario, es importante contar con un sistema de aprendizaje automático.

El sistema IoT de un hogar conectado actúa en tiempo real para determinar el momento ideal para regular la calefacción. También puedes confiar en los datos recopilados por el automóvil durante un período prolongado.

 Además, todos los datos IoT recopilados día tras día por todos los termostatos conectados representan una enorme fuente de información para la empresa que suministra la energía. De hecho, puedes analizarlos con el fin de mejorar sus servicios.

 

¿Qué destino le espera al Internet de las cosas?

Ahora que podemos conectar casi todos los objetos, ¿cuáles son los beneficios? Hay un crecimiento exponencial en los datos recopilados, por muy crudos que sean, tienen poco valor.

El verdadero valor añadido residirá en el cruce de estos últimos y en su análisis. Debes encontrar una manera de presentar estos datos complejos de manera inteligible para aprovecharlos al máximo.

Por lo tanto, la interoperabilidad se convierte en una necesidad, la comunicación entre los diversos objetos conectados a través de protocolos estandarizados permitirá así promover el desarrollo de nuevos servicios.

Los objetos podrán comunicarse entre ellos para suministrar datos más completos. De hecho, el Internet de las Cosas ofrece así un conocimiento más preciso de los usos y permite ofrecer servicios más adecuados.

La gestión conectada simplificará el desarrollo de plataformas IoT que brindarán la capacidad de administrar múltiples dispositivos y redes desde una única interfaz. Mejorar la gestión de los objetos conectados y sus redes es una fuerte demanda que todavía pocos jugadores son capaces de satisfacer.

En conclusión, el Internet de las Cosas es un mercado que está madurando y que ofrece grandes oportunidades para sus diferentes actores. Sin embargo, su desarrollo dependerá de la capacidad de estos mismos jugadores para establecer estándares y administrar mejor la increíble cantidad de datos recopilados.